La donna è mobile![]() "Buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio." LCiudadesInvisibles, ICalvino |
Se muestran los artículos pertenecientes al tema En bujca del tiempo perdido. 28/04/2008Upstairs, downstairsPaso mucho por allí, pero esta vez no pude resistirme y toqué el timbre: 4ºD. ¿Quién es?, dijo mi voz al otro lado del interfono unos segundos después. No me sorprendió escucharme. ¿Quién?, repetí. ¿Quién es, mamá?, dijo Pablo por detrás. Y yo la de abajo me quedé mirando el botón y leyendo mi nombre, detenidamente sonriendo, mientras yo la de arriba colgaba el auricular. Lunes, 28 de Abril de 2008 13:13. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: En bujca del tiempo perdido Hay 7 comentarios. 22/11/2007Pero qué ven mis ojosAlguna vez me han preguntado, incluso me he preguntado yo misma (la cuestión es preguntarse cosas, y buscar preguntas a diestro y a siniestro; mucho más que encontrar respuestas) la razón por la que me gusta escribir. Y bien, escribir, escribo porque me dan la oportunidad y porque me da la gana, al margen de lo que artículos y visionarios como este señor, vengan a juzgar con opiniones —en realidad tan ciertas— como que: Blogueamos como monos desvergonzados sobre nuestras vidas privadas, nuestra vida sexual, nuestros sueños vitales, nuestra falta de vida o nuestras segundas vidas (Second Life). (…) Pero todos ellos (los blogs) «están corrompiendo y confundiendo la opinión pública sobre cualquier cosa, desde la política hasta el comercio, desde el arte hasta la cultura». Y escribir, escribo ajena y atenta a mi cabezonería, dedicándome a llenar y a llenar hojas en blanco intentando encontrar satisfacción, personal y ajena, en cuanto se me ocurre. Ahí es nada. Todo esto, que está la mar de bien, no sirve más que para marear la perdiz, decir dos tonterías previas y ponerme la pelota en el pie para contar lo que viene a continuación, la tercera (pero única, única) razón, de la que no me di cuenta hasta esta mañana, cuando al pasar por la calle de mis muy adorados titos P. y A., y mirar hacia su balcón —su rutinario balcón lleno de persianas meticulosamente levantadas o bajadas en función de la luz que necesitaran las macetas interiores (algo que siempre ha mantenido en órbita a la tita A.)—, he visto que estaba lleno de cartelones de “se vende”. Arggg… Enseguida se me ha agarrado un frío en el espinazo que todavía no se me ha ido. El penúltimo reducto de mis escenarios infantiles usurpado por cartelones, por el vacío, por el frío interior, por el eco, por la goma de borrar que todo lo borra y pronto, por desconocidos que no sabrán nada, nada de cuanto se ha vivido en esa casa (el último episodio, la gravísima enfermedad del tito P., que gracias a Dios ha superado con éxito y que por lo visto, le ha invitado a mudarse junto al mar). He pensado que ante la inminente llegada de la mano que pasa página, algo tendría que hacer, pero ¿qué? No sabía, caminaba y no sabía, di todas las vueltas, todos los giros posibles y es en uno de ellos donde quedó prendida mi atención. Aquí, en Las coplas de don Jorge Manrique por la muerte de su padre, el poema —ya sé, ya, que me puse muy mística, que de repente es un corte de rollo, pero todo viene hiladísimo— dice aquello ya tan familiar de “(…) nuestras vidas son los ríos, que van a parar al mar”. Y ahí estaba la solución. Ahí, en Manrique, en un poeta que con las únicas herramientas de poeta, dedicaba unos versos a su padre y lo elevaba de su fin, resurgiendo triunfante después y a pesar de él, hasta donde la importancia de sus letras fuera capaz de llevarles. Por lo tanto, sólo espero, y no es poco, que la vida que llevo entre los míos y ellos mismos, sean más protagonistas que ellos mismos. Que lo seamos todos. Que nuestras vidas vayan hacia delante y no desaparezcan con nosotros. Que yo la escriba, hable de ella, que trascienda, que la casa de mis tíos sea para siempre, en este blog y lanzado al ciberespacio, la casa donde ellos han vivido y sido terriblemente felices, envidiablemente felices. La casa de los bombones de chocolate franceses, de las cartas de los Mil Hitos, de los sueters imposibles y muy picajosos, de la gata Estrella, de los muchos embarazos que no llegaron a término, del sillón morado . Quiero que se sepa esto, todo, que no se olvide, que no muera nunca. Que incluso cuando nos hayamos ido unos ojos se posen sobre sus figuras, su valor y su dignidad, y signifiquen. Y alienten. Y yo con ellos. Y ahí vamos. Jueves, 22 de Noviembre de 2007 22:22. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: En bujca del tiempo perdido Hay 33 comentarios. 29/10/2007El universo al aparato, dígamePor motivos personales que ahora no vienen al caso, el otro día me hicieron recordar un artículo de Elvira Lindo, de marzo de este mismo año titulado “La vida eterna” en el que hablaba de algunas soluciones médicas poco ortodoxas, en estos términos: “(…) Esos tratamientos "alternativos" para salvar vidas desahuciadas que en circunstancias normales parecen sólo una forma desvergonzada de engañar a la pobre gente, encuentran una nutrida clientela en ese batallón de desesperados que no saben cómo hacer compatible las ganas de vivir con la negación del cuerpo a seguir viviendo.”, y digamos que esta cita y lo que ella encierra de esperanza y puede que de engaño, es la primera parte de lo vengo a contar. La segunda tuvo lugar la otra tarde, en casa de una de mis hermanas mayores, cuando entré a su habitación para coger algo prestado de su armario. Al abrirlo encontré que tenía pegados a las puertas recortes de prensa con las caras de sus actores favoritos, fotografías de casoplones de infarto, corazones rojos llenos de mensajes para el universo y para sí misma, y un par de docenas de cartulinas de colores con máximas espirituales para subir el ánimo. Cuando regresé a su lado le pregunté la razón de aquel aquelarre, a su edad, añadí, y ella sonrió como sólo ella sonríe ante mi cara de incredulidad para éstas, sus cosas, y dijo, en pocas palabras, que (al margen de su ya histórica, y por todos asumida afición al tercer ojo y sus derivados) había encontrado un video en internet que le recomendaba pedir, visualizar lo que quería y que de esa manera, el universo sabría qué cosas tendría que ocuparse de enviarle. “Y mírame, ¿tan mal no estoy, verdad?”, añadió. Ciertamente, ella está muy bien. Lo que no sé es qué tendrán que ver las estampitas en ello. Pero en fin, puestos a fundir ambas partes, no está tan claro que aquéllos que finalmente acaban engordando las filas de las soluciones alternativas, no sean (incluso) más fuertes que los que nos las vamos apañando como buenamente podemos con los medios más tradicionales. No me negarán que hace falta mucha fuerza moral y mucha entereza para abrir la puerta de ese armario un día detrás de otro, y al darse la vuelta, no ver ni a George Clooney ni al casón histórico. Aunque se tenga todo encargado. Y no digamos para estando enfermo, tragarse el elixir de la vida eterna y no hallar en él la solución a tus males, a pesar de haber tenido que ir a comprarlo a Nueva York (un poner), y haber pagado por él lo que no está en los escritos. Levantarse de esos golpes no debe ser moco de pavo. Aunque la cuestión que me preocupa es otra. Después de haber agotado todas las vías razonables para conseguir lo que quiero, y siendo consciente de la sordera que el universo suele alegar ante mis súplicas, ¿valdrá de algo que también yo levante un aquelarre en algún armario de mi casa? Si no tengo nada que perder, y sí todo que ganar, ¿por qué no armar uno de esos belenes? Si me da la risa tonta durante la ejecución, ¿el universo se vengará de mí, provocando el efecto contrario? ¿Cómo puedo hacer para engañarle y postrarme a sus pies, sumisa y creíble, para pedirle dos o tres cosillas sin importancia? ¿Será verdad que la esperanza se venda así de barata? En breve lo sabremos porque he decidido probar. Sí, ha llegado el momento de sacar prestado y apostarlo todo al caballo de tres patas. Seguiremos informando (oígase aquí una música de mucha tensión dramática, fundido en negro, fin).
Lunes, 29 de Octubre de 2007 16:14. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: En bujca del tiempo perdido Hay 14 comentarios. 28/07/2007Farmacocinético y MetabolismoLes hablé de sus vidas insolentes, arriesgadas. Indisciplinadas. Del mosaico de realidades simultáneas, conjugadas en un mismo tiempo. Les conté cómo se salvaron en diferentes oportunidades, y se dieron sentido el uno al otro. De cómo se sucedieron con cierta continuidad, avivados en ocasiones por ellos mismos, conscientes, y a veces por un violento impulso al que no podían ni hubieran querido resistirse. Cómo siguieron un ritmo uniforme, epidémico, que tiraba de ellos como si ambos fuesen palabras de un mismo índice. Eran dos bichos. Pero también eran socios y se llamaban de amigo. Sus fechorías caían en una enorme boca abierta: pondré mi bota justo donde la tuviste tú y verás cómo apretaré igual que lo hiciste tú. De aquí, les dije, no íbamos a aprender nada nuevo. Sólo obtendremos vergüenza, un dolor que ya no desaparecerá nunca, y la evocación de un amor encerrado en una receta de diazepán. Sábado, 28 de Julio de 2007 11:33. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: En bujca del tiempo perdido No hay comentarios. Comentar. 03/07/2007¿Has visto el conejo?El primer día me dejó perpleja pero ahora le presto mucha atención. Busco algún tipo de emoción en su cara o en sus gestos, pero todavía no se ha presentado. El caso es que mientras espero que me recojan para ir a trabajar, a eso de las cuatro menos diez, un hombrecito de unos treinta años, con gafas, delgadísimo y muy poca cosa, dobla la esquina andando y aparece -ya es oficial, no se le conoce variante- con su uniforme marrón compuesto por una camiseta y un pantalón corto de Adidas, calcetines deportivos subidos hasta la rodilla y una bolsa de plástico de no recuerdo ahora qué cadena de tiendas. Como si tal cosa -e importándole muy poco tener un espectador, veinte, o la penosidad de lo que hace, o la extrañeza que despierta-, mete el brazo en la papelera de la esquina hasta más allá del codo, rebuscando entre la basura billetes de la ONCE despreciados. Antes de guardarlos, si procede les despega escrupulosamente restos orgánicos. Después la liturgia le lleva a arrodillarse frente al confesionario verde, apoyar la bolsa en la papelera que hay bajo la ventanilla y quitar un tornillo de su parte inferior, liberando el resto de billetes no premiados de las inmediaciones. Los aplasta en el interior de la bolsa, absorto, sin hacer un solo gesto de amargura, o de asco, o de hartura, o de vergüenza, y se aleja. Así siempre. Cuando el conejo blanco desaparece, los ojos se me van al cartel publicitario de la organización: la ilusión se cumple a diario. Y entonces Cristina pone las luces de avería y detiene su coche, y yo me subo, y decimos lo del susto que nos ha dado el despertador, lo de la infamia de trabajar por las tardes, lo del calor, lo de esto y lo de aquello. Martes, 03 de Julio de 2007 23:36. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: En bujca del tiempo perdido Hay 23 comentarios. 09/06/2007No hay secreto que valgaHace unos días Xavie preguntaba por el secreto de la felicidad. Cuál sería, quién lo tendría, cómo se sabría, cuándo se hace aparente. No sé qué clase de atrevimiento se apodera de mí cuando alguien pregunta esas cosas, pero echando un pie al frente aseguré saberlo, incluso le puse un precio. Naturalmente, lo desconozco, pero eso no tiene la menor importancia, la cuestión no es dominar esos conceptos, la gracia está en creerse capaz de encontrarlos a poco tiempo que te den para pensarlos. La gracia está en el pie que se adelanta (me quedo con el pie, volverá más adelante). En no dudar de que la felicidad, esté en nosotros de un modo tan formal como el oxígeno en el agua, o de que, como mínimo, no es tan inalcanzable como dicen. Charles Darwin, ese científico, se preocupó por saber qué era la felicidad y fue directo a la fuente, un niño. La criatura la respondió que la felicidad era hablar, reír y dar besos (toma información relevante). Vale, pues de algo tan sencillo como eso, se puede extraer el secreto de la felicidad. Es feliz el que es escuchado, el que puede contar sus cosas, el que mantiene una conversación. Es feliz comunicándose, dialogando, extendiéndose sobre otra persona y siendo bienvenido. Es feliz el que ríe, sin más. Es feliz el que ríe. Incluso es feliz, o influye en su felicidad, aquel que sonríe (aquí mejor visionar una boca, y no el pie). Y por fin es feliz el que da besos, el que es besado, aquel al que abrazan y el que abraza, toca, acaricia. Es feliz el bebé cuando se le acuna entre los brazos y claro que sí, de adultos seguimos necesitando contacto físico para calmar la ansiedad, para tranquilizarnos y para sentirnos acompañados. En fin, todo esto, tan básico y elemental, hablar, reír y besar, está en la base de la pirámide. Cuando nos falta nos hace más difícil apreciar cualquier otra cosa que esté por encima, por caro, aparente y presuntamente feliz que parezca. Lo que hay que hacer con el pie (ahora sí, ahora de nuevo el pie) es lanzarlo hacia delante sabiendo que son cosas sencillas las que se necesitan y que hay que, importantísimo, aprender a darse cuenta de ellas. Y buscarlas. Y reconocerlas. Y cuidarlas. Y hacerlas durar. Y darles espacio. Para terminar voy a ilustrar esto que digo con una pequeña muestra de personas felices, que lo son:
Así. Acuérdate.
Sábado, 09 de Junio de 2007 23:23. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: En bujca del tiempo perdido Hay 13 comentarios. 31/03/2007Feliz, feliz en tu día, abuelita que Dios te bendiga, que reine la paz en tu vida y que cumplas muchos másSetenta años y es la mujer más hermosa que conozco. Qué piel, qué sonrisa. Qué mirada tiene, mi madre. Le hemos regalado libros (contemplándola cuando los ojea, empiezas a intuir qué es el amor, y la emoción, y el deseo y la alegría), una aspiradora nueva (que con toda seguridad nunca usará), le hemos regalado dos tartas (sus favoritas, de café y de chocolate). Le hemos regalado un modelito para salir a caminar (uno de esos que a ella tanto le favorecen, blanco como su pelo blanco) y le hemos regalado unas zapatillas para echar a andar y dejarse ver por ahí (por donde nadie sabe quien es, ni lo sabrá nunca; tan tesoro, mientras el mundo confundido en su epopeya, ni se entera). Le hemos llenado la casa. Como siempre avasallando, con todo jaleo entrando y como elefantes, saliendo. Y ella como si nada, sin despeinarse, sonriendo desde el tuétano que es desde donde sonríe ella, en el centro de los mejores planos, detrás de los críos que tropiezan, sujetando la taza de té que te apetece, trayendo el trozo de tarta perfecto. Observándonos y con todo su amor teniéndonos. Tan enorme y tan buena y tan especial (pero especial de las de verdad), mi madre, que en lugar de pegarnos una patada en el culo cuando al fin abandonamos su imperio, se asoma al balcón para recordarnos a voces que nos dejamos (eh, que me he pasado la mañana haciéndolas) los correspondientes seis o siete tuppers de croquetas.
Esto tiene que ver con el sentido de la vida. Sábado, 31 de Marzo de 2007 20:50. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: En bujca del tiempo perdido Hay 12 comentarios. 06/03/2007P. de P.P. nació el dos de marzo de hace once años. De madrugada. Algo más cerca de las tres que de las dos. La madre que le parió (siguiendo premisas bíblicas) ya no cree en las casualidades. Ha decidido que no existen, y en su salto de fe afirma que lo fortuito es sólo el pie de unas explicaciones que no siempre estamos invitados a entender. Que las cosas pasan y esperan de nosotros que abramos un poco más la mente; mente que de este modo, abarcaría y extraería el significado y en la medida de las posibilidades, las consecuencias de los hechos que a nuestro alrededor suceden. Siempre según ella, no solemos darnos cuenta de la extensión de cuanto nos rodea, y por eso de vez en cuando, el propio entorno -a falta de una sartén con la que darnos en la cabeza- nos toca el hombro, que estoy aquí (dice el entorno), y describe una pirueta muy visual y sonora, con mucho artificio, con el fin de llamar nuestra atención. Y hete aquí como ejemplo que la otra noche, la noche del uno al dos de marzo, a la madre de P. le despertó y sorprendió que hubiese luz y ruidos en la casa y algo más cerca de las tres que de las dos, caminó con los ojos medio cerrados hasta el salón para encontrarse, a la misma hora pero once años después, (el lector avispado se percatará aquí de que encontrarse "a" no es lo mismo que encontrarse "con") con su hijo P. desvelado viendo la televisión. En el ejercicio de sus funciones lo levantó del sofá, lo acompañó y lo metió en su cama, arropándolo. Y después volvió a la suya, para terminar durmiéndose mirando hacia su radio despertador de números rojos, la mar de satisfecha, por haber sido capaz de entender la trascendencia del mensaje que le había sido enviado. Vaya sí. Martes, 06 de Marzo de 2007 15:30. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: En bujca del tiempo perdido Hay 8 comentarios. 18/02/2007Ahí hay una mujer que dice ay
50. Felices los amados y los amantes y los que pueden prescindir del amor. 51. Felices los felices. Jorge Luis Borges, Fragmentos de un evangelio apócrifo Hay un momento en la vida de todo el mundo, incluso varios momentos, en los que parece imposible no estar siendo enfocado por una cámara. Grandes instantes de felicidad. Que los hay. Por ejemplo, ese en el que tu pareja duerme sobre ti, y tú miras hacia el techo, abiertamente hacia el techo pero sin verlo, tus brazos le rodean y la respiración se oye en segundo, tercer plano; el amor todavía reverbera en sonidos y olores, y los dedos acarician su materia describiendo figuras siempre concéntricas (no sabemos por qué, siempre concéntricas). La felicidad se mide en términos absolutos y uno echa de menos que su imagen no se proyecte en tiempo real en los carteles publicitarios, para que la ciudadanía baje de un autobús, salga de un taxi o del supermercado y eleve la mirada para verlo. Mirad, mi felicidad no entra en un kilo. Mi felicidad es así, así de grande (pero sin decirlo). Echa de menos que haya alguien, una grada de público entregado para aplaudir, para conmoverse de cero a diez elevando justamente la tablilla del diez, un fotógrafo que inmortalice la emoción, un poeta, un pintor. Hay un momento en la vida de todo el mundo, incluso varios, que no se puede capturar. Y por lo visto, así es como tiene que ser.
Domingo, 18 de Febrero de 2007 21:18. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: En bujca del tiempo perdido Hay 11 comentarios. 30/12/2006¿Quieres saber quién soy?Nunca me quejé del tiempo que pasaba en el corralito pero sí era consciente de lo callada que estaba allá adentro y cuando robé la bola de chicle cometí la torpeza de ir a contárselo a A. que inmediatamente se chivó a mamá porque yo no la había compartido no porque creyera que estaba mal hecho solía pellizcarle la mano a mi madre cuando me enfadaba y podía ser muy pesada según dicen le hice la vida imposible a mi hermano pequeño pero mi versión de los hechos es completamente diferente como la que guardo de otras que cuentan sobre mí de las veces en las que me perdí en Simago en muchos sitios y mil veces más en el parque para una vez encontrarme sentada comiendo en un restaurante como si estuviera invitada en una comunión ponía histérica a una de mis hermanas llamándola gorda y a otra mono Amedio y también saltando en una de las camas de la habitación donde dormíamos me cargué el somier y fue todo a parar al suelo y ya que el día anterior había estado en los recreativos y llegado a casa diez o quince minutos tarde o sea muy tarde y aquéllo con papá tenía muy mala pinta decidí irme de casa y estuve fuera creyéndome que no volvería durante un par de horas hasta que dieron conmigo también me pillaron espiando por la mirilla mientras una de mis hermanas se duchaba y me castigaron enviándome a la cama con mucha vergüenza escuchaba los comentarios de la familia tapada hasta las orejas y a la mañana siguiente desperté con sarampión acostada veía en el marco de la puerta una mano negra que me asustaba y creía como muchos otros niños que debajo de la cama había vida tanto que si me asomaba a mirar cuando estaba prohibido es decir cuando ya estaba oscuro vendrían a buscarme y vería las manos subir mantas arriba pero no sé cómo porque era algo imposible de creer salté de la cama para buscar la mano negra y me asomé debajo de la cama pero la valentía y el arrojo no evitaron que siguiera en ocasiones temiendo la hora de dormir o que del susto me levantara y me hiciera pis en el pasillo porque no me daba tiempo a encender la luz y llegar al baño de puro pasmo me negué a saltar el potro en séptimo porque me parecía y me sigue pareciendo la chorrada universal además de que siempre he sido incapaz por lo que suspendí una evaluación de gimnasia nunca he copiado en los examenes pero un día corrió la voz de que habían robado una copia de uno en la multicopista y aunque estuve metida en el ajo y corrí por los pasillos como los otros nunca aproveché la información empecé a fumar en octavo y en el instituto me fugaba las clases para ir a tumbarme con un Fortuna en el parque para aprender a echar el humo por la nariz y para probar a tragármelo el día antes de que muriera mi hermana me había peleado con ella y le había hecho un arañazo en un antebrazo que es un detalle macabro que sé que no se me olvidará mientras viva y he montado en moto bebido hasta marearme ido con chicos salido hasta las tantas usado a escondidas la ropa y las cosas de mis hermanas cuando todo esto lo tenía prohibido años más tarde me puse tan nerviosa porque P. que era un bebé de dos o tres días no paraba de llorar que lo sacudí y dije algo como ay cállate y tampoco se me olvidará nunca que estuve mucho tiempo poniéndome a prueba y averiguando y a la vez temiendo si podría haber heredado la capacidad de estrangular la voluntad de mis hijos además de enamorarme alguna vez de la persona de la que no debí enamorarme aunque esto es matizable y no debo dejarme las veces que en internet al principio cuando no tenía ni idea de expresarme ni de escribir copié artículos y opiniones haciéndolas pasar por mías pero lo hice para llamar la atención de un hombre que no estaba a mi alcance y aunque acabó estándolo jamás lo estuvo así que no me arrepiento en resumen todas estas fechorías han sucedido durante el tiempo que tardan en pasar más de 36 años o más de 432 meses o más de 12960 días o más de 311040 horas o lo que es lo mismo más de dieciocho millones seiscientos sesenta y dos mil cuatrocientos minutos cada uno con sus sesenta respectivos segundos en los que la mayor parte del tiempo me he portado bien y he sido una niña muy buena y muy bonita haciendo cosas que puede que para cerrar círculos cuente otro día o que precisamente por eso calle. Sábado, 30 de Diciembre de 2006 18:01. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: En bujca del tiempo perdido Hay 30 comentarios. 19/11/2006Domingo, diecinueve de noviembre de 2.006Hoy me recordaron la importancia de interiorizar nuestras acciones. Imagina, me dijeron, lo que sería de nosotros si cada vez que tuviéramos que abrir una puerta tuviésemos que recordar que hay que echar un paso hacia atrás para no darse con ella en la nariz, que es preciso accionar el pomo, empujar, avanzar un pie y después el otro, atravesar el umbral, pasar al otro lado y después girar sobre nosotros mismos y repetir la maniobra a la inversa para dejarla cerrada. Eso ya tiene nombre, me decían, es la costumbre. Vamos asimilando nuestras rutinas y movimientos para después no tener que pararnos a reflexionar sobre ellos, y es precisamente por eso, que a veces no estamos seguros de haber echado la llave a la puerta, o no nos acordamos de si hemos apagado el horno para después descubrir que sí, que lo hicimos todo, pero sin darnos cuenta. La acción pasa a ser refleja, irreflexiva. Y como la mayoría de las cosas, tiene su lado bueno y su lado malo. El bueno es que nos ahorra muchísimo trabajo mental y el malo, que llevados por el hábito, podemos redundar en equivocados patrones de conducta a todas luces inaceptables, para tiempo después darnos un gran, tremendo susto, descubriendo que a fuerza de no mirar, en ocasiones incluso a fuerza de no querer mirar, acaba por no haber nada, nada que pisar bajo nuestros pies. Domingo, 19 de Noviembre de 2006 18:43. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: En bujca del tiempo perdido Hay 19 comentarios. 03/09/2006Esta cabeza es demasiado pequeña para los dosSi a alguien se le ocurriera pedirme que escribiera una lista, y en ella las cosas en las que creo, seguramente pondría: creo que mañana será otro día y creo que me he equivocado muchas veces. También creo en mis hijos y en la alegría. Y por último pondría, creo que ya está. Mientras bajábamos al sótano para visitar la capilla, las monjas carmelitas nos hacían cantar estrofas de canciones que hablaban del arrepentimiento, de la pena, de los errores, y de cómo se solucionaban bajando unas escaleras y contándoselo a las imágenes. Recuerdo como si la tuviera delante la barandilla de madera de pino barnizado y las decenas de puñitos agarrándose a ella, girando y bajando hacia el piso inferior. Pero no recuerdo nada de aquel lugar; se me ha olvidado por completo, no porque guarde algún trauma (aunque quien sabe) de aquellos años escolares, sino porque se ve que no ponía mucho interés en querer redimirme. La chiquilla intuía que no estaba pecando lo suficiente. Tampoco creo en el pecado, sino en las equivocaciones (que son humanas) y he aprendido que la vida, tan así, tan puta, no te castiga por ellas, sino que te vuelve a poner en idénticas circunstancias una vez tras otra, una vez tras otra, hasta que consigues darle carpetazo. Y de ahí que mañana, si no consigues hacer las cosas bien o te vuelves a equivocar en algo que te hizo daño, te duela más. Tampoco porque alguien o algo o el más allá se esté ensañando contigo, no, sino porque joroba saber que ya has pasado por ahí y no has sabido resolver la papeleta. Lo gracioso es que cuando aciertas, lo que has aprendido se acumula con lo que ya sabías y notas muy poco, poquísimo, que lo tienes dominado; y cuando no, te dejas el fleco colgando por los siglos de los siglos, o hasta que vuelves a encontrarte en las mismas. En fin, con este panorama cualquiera diría, como hacían las hermanas entonces, que a este mundo hemos venido a sufrir. Pues sí, depende de lo que cada uno entienda por sufrir, pero sí. Aprender, sufrir, es una cuestión de matices. En el dolor y en la alegría que siento tengo mucho que ver, y obviamente (a buen observador…), los últimos mensajes de este blog repasan lo más básico de cuanto sé, lo que he aprendido, sólo para repetírmelo. Llevo meses igual (esta cabeza es demasiado pequeña para los dos). No porque me haga falta decírselo a alguien —me parece que esto es el sota, caballo y rey de la vida—, sino porque digamos, que me llamo la atención. Veo este mensaje en la nevera, sobre la almohada, en la grifería de la ducha, en el espejo del baño. En todas partes pone que los errores se repiten hasta que se subsanan y que cada vez, Rosita, duelen más. A todas horas. Pero estoy esperando que existan las excepciones, supongo. Jugármela. Que ciertas cosas sí sean posibles a pesar de la teoría, a pesar de los párrafos de ahí arriba. A pesar de mí, de cuanto sé y del santoral entero. Eso es lo que me mantiene en la cuerda floja. La fe, esta vez sí, para aguantarles la mirada a mis imágenes. Dejando que pasen los días, unos, otros, más, sabiendo que en el peor de los casos, he de pagar un precio por todos aquellos en los que no quise coger las riendas y escucharles, mañana. Domingo, 03 de Septiembre de 2006 12:11. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: En bujca del tiempo perdido Hay 45 comentarios. 04/07/2006Hacia el sentido de la vida (tres)De mi incapacidad Cuando pienso en ti y después recapacito sobre lo que he sentido, el contenido de mis pensamientos varía; lo pensado necesita explicación y alcanzándola pierde temperatura —por escrito es todavía peor: el proceso del lenguaje, lento y engañoso lo adultera—, es por eso que resulta tan difícil explicarlo; pero ese primer momento en el que surges en mi cabeza, súbito y caliente, es en su efecto muy parecido a la fascinación de sostener entre los dedos una preciosa esfera plateada. Que es perfecta. Apretándola el entorno se vuelve extraordinariamente bello. Y me calma.
Martes, 04 de Julio de 2006 00:50. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: En bujca del tiempo perdido Hay 7 comentarios. 03/07/2006Hacia el sentido de la vida (dos)De cuando se te llevan los demonios Muchas veces me he preguntado por qué la vida, hay que ver, no me da todas las oportunidades que necesito para cerrar algunos asuntos como precisaría para quedarme en la gloria. Fundamentalmente con algún hijito de su madre que se ha cruzado en mi camino, alguno de esos dos o tres cabroncetes a los que agarraría del gaznate y no soltaría ni con agua caliente. ¡Grrrrr! Pero después, pensando, he caído en la cuenta de que el autoengaño, en según qué ocasiones, viene que ni pintado. Así, puedo encajar el golpe lo mejor que sepa y acto seguido, para resarcirme —igual que se haría con un niño que ha perdido su globo y al que quitaríamos el disgusto con un polo—, imaginar una herramienta (muy, muy) contundente cayendo sobre la cabeza del personaje en cuestión. O sobre los pies. O sobre la boca del estómago. O sobre donde más daño le haga (ya se sabe que el martillazo no es una ciencia exacta). No es lo que se dice una venganza contundente, claro, pero ¿quién, después de pasar un rato tan bueno, la sigue necesitando? Lunes, 03 de Julio de 2006 19:43. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: En bujca del tiempo perdido Hay 10 comentarios. 02/07/2006Hacia el sentido de la vida (uno)De jaulas, hámsters y límites ¿Qué pasa cuando dejas salir a un hámster de su jaula? Pues que como es lógico, el animal se encuentra otro encierro mayor: la casa. Pero, ¿y si consigue salir de ella? Entonces pasa a una prisión aún más grande: el edificio en el que vive. Pero (angustiados) ¿su problema para conseguir la libertad cuál es, las puertas? ¿A qué precio ha de conseguir la pequeña mascota un espacio abierto? No es justo. ¿Acaso su proceso evolutivo es consciente de que un ratón de cincuenta gramos ha de aprender a abrirlas y para ello, llevarle a desarrollar unas patas traseras que le permitan alzarse medio metro (en ocasiones más), así como unas zarpas capaces de maniobrar una manivela? Pero este proceso podría tardar siglos. Pues qué preocupante. ¿Cómo quedarse ahora con esta irresolución? (Abatidos) Animalito. Bueno, calma. En realidad la única pega es que el hámster no sabe lo que es el libre albedrío, ni la voluntad, ni la gana ni el antojo. Al animalillo tanto le da estar encerrado que libre. Y muy al contrario de lo que cabría figurarse, sus preocupaciones crecen en función del espacio en el que habita, pues cuanto más grande es, más le cuesta llegar hasta un rincón donde sentirse a salvo de animales más grandes, que es —junto con la cantidad de pipas que le entran en los carrillos—, la única pepla que podría llegar a quitarle el sueño. De tenerlo. En esto —así como en la cantidad de pipas que le entran en los carrillos y alguna otra cosilla más— es en lo que se diferencia un hámster de un ser humano. Nosotros sí que sabemos lo que es la libertad. Así y todo, hay excepciones. Hay personas que bien podrían pasar por uno de estos pequeños peludos gracias a que convierten cualquier espacio en una jaula. En su jaula. Y les cuesta mucho trabajo abandonarla y salir, ya sea provisional o definitivamente. Los hay que hasta sin mediar paredes, están encerrados. Porque lo están. A cal y canto. Bien. Pues estos personajes también son libres, aun cuando no lo parecen. ¿Sí? ¿Pero cómo? ¡Qué me dice! ¡Pero si ese de ahí clama al cielo, el pobre! Pues lo que oye, porque la libertad es la capacidad para obrar y también el privilegio para todo lo contrario, es decir, para no obrar. Se es responsable de todo ello. Por eso incluso bajo siete llaves hay quien se considera en la gloria. Y seguramente lo esté. Que no hay prisiones, sino prisioneros (si se me permite la gilipollez). Basándonos en todo esto, y para cerrar la primera nota hacia el sentido de la vida, cabe deducir que los problemas más graves del que está recluido, que son dos, no pasan por la cantidad de puertas que tiene que cruzar para alcanzar la libertad. No. La primera complicación —y no por ello la más importante— es no querer abrirlas, no esperar nada del otro lado, no creer que haya algo mejor, algo diferente, algo. Y la segunda, un imparable incremento del número de pipas consumidas en detrimento de otros alimentos más saludables. Por el daño que hacen al riñón. De ahí que se recomienden siempre sin sal con el propósito de poder morirse tan ricamente, llegado el momento, en la propia montaña de cáscaras pero no por problemas renales, sino por ahogamiento. O aplastamiento. Que también. Domingo, 02 de Julio de 2006 22:15. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: En bujca del tiempo perdido Hay 17 comentarios. |
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